En este nuevo capítulo de La Mirada ASISA, la doctora María Tormo, directora de Planificación y Desarrollo de ASISA, conversa con Fide Mirón, conferenciante y divulgadora sobre enfermedades raras, trabajadora social, presidenta de la Asociación Española de Porfiria y vicepresidenta de Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), danto testimonio de su experiencia como paciente de una enfermedad extremadamente rara y reflexiona sobre la importancia del acompañamiento, la humanización de la atención sanitaria y el papel activo de los pacientes en la investigación y el conocimiento.
El diálogo se centra en la vivencia personal y profesional de Fide Mirón como paciente de una porfiria eritropoyética congénita de Günther, una enfermedad ultra rara. Mirón explica que, en su caso, la conciencia de la enfermedad no llega de forma puntual, sino progresiva, en un contexto marcado por la falta de información. “No hay un momento en el que te expliquen qué tienes. Es un proceso”, señala. Durante su infancia, las hospitalizaciones y el dolor condicionaron su vida diaria, hasta el punto de afirmar que “la enfermedad me robó la infancia”.
Uno de los aspectos que también destaca en la conversación es la sensación de soledad que acompaña a muchas personas con enfermedades raras. No se trata, aclara, de una soledad emocional, sino de la ausencia de respuestas y de equipos especializados. “Te dan el diagnóstico, pero luego tienes que seguir tu vida sin un acompañamiento real”, explica, reclamando más coordinación y continuidad asistencial.
La humanización de la atención sanitaria ocupa un lugar central en su reflexión. Mirón reclama más tiempo en consulta, apoyo psicológico desde el inicio y diagnósticos dados con cercanía. “Hay gestos que no te curan, pero te acompañan”, afirma, insistiendo en que cuidar también es una forma esencial de atención.
Finalmente, destaca el papel clave de las asociaciones de pacientes y su implicación directa en proyectos de investigación. Su participación ha contribuido al desarrollo de una posible terapia pionera para su enfermedad. Con una mirada puesta en el futuro, Mirón defiende que “el conocimiento tiene que viajar” para que ningún paciente vuelva a sentirse solo.